Inundaciones y sequías, las dos caras del cambio climático

A pesar de las copiosas lluvias de estos días, que han dado una pequeña tregua al campo, nuestras reservas de agua embalsada siguen descendiendo y se encuentran por debajo del 40%. La sequía persiste en muchas regiones de nuestra geografía, especialmente en el norte y oeste peninsular.

Las lluvias siempre son bienvenidas pero a veces producen una falsa ilusión de abundancia. Es lo que ha pasado con las impactantes imágenes de riadas e inundaciones, como la de estos días o las ocurridas hace tres semanas, con el paso de la anterior DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) por la región sureste.

Las inundaciones son la catástrofe natural que más daños genera en España, desgraciadamente también en vidas humanas. Generalmente producen mayores perjuicios que beneficios y lo peor es que, según las previsiones de expertos en cambio climático, estos episodios serán cada vez más frecuentes en la región mediterránea.

Estar prevenidos frente a riadas y sequías es posible. Son dos fenómenos naturales aparentemente antagónicos pero que, sin embargo, están muy unidos. Y en el futuro parece que lo estarán mucho más. Estar preparadas y ser resilientes a ellos pasa por plantear importantes cambios sobre lo qué estamos haciendo con nuestro medio ambiente.

La clave pasa por gestionar bien y reducir nuestro consumo de agua, adaptándolo a la disponibilidad real de la misma. ¿Cuáles son nuestras propuestas?

  • Planificar los desarrollos urbanos e infraestructuras sin ocupar zonas inundables y eliminando barreras en ellas cuando existan.
  • Gestionar los recursos hídricos con usos acordes al agua que tenemos.
  • Cerrar las extracciones ilegales de cauces y pozos.
  • Fomentar una agricultura acorde con nuestro clima, reduciendo la superficie de regadíos intensivos, apoyando la agricultura ecológica y de temporada.
  • Apoyar la ganadería extensiva y sostenible.
  • Reducir nuestro consumo, especialmente el de los de bienes un solo uso.
  • Cambiar el modelo energético y de transporte hacia uno 100% renovable.

Cuestiones que ahora parecen estar en boca de todo el mundo, pero que quienes deciden y legislan no se toman realmente en serio.

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