Noruega pone su tecnología al servicio de los mares y océanos

Según un informe del Foro Económico Mundial, los mares y océanos reciben cada año entre 10 y 20 millones de toneladas de residuos plásticos y hasta el 94% de los desechos que llegan al océano se hunden en el fondo marino. La contaminación es un problema de escala global cada vez más preocupante para los ecosistemas marinos y la vida en la tierra.

Soluciones ecológicas con tecnología noruega

Noruega posee una arraigada cultura en sostenibilidad que defiende el cuidado de su entorno natural; el país nórdico, que dispone de una amplia costa, ha convertido la industria oceánica en un componente esencial de su economía.

Las empresas y las instituciones de investigación noruegas que han sido líderes en las industrias marítima, pesquera y acuícola durante décadas, están avanzando en el desarrollo de soluciones sostenibles que eviten la destrucción del ecosistema marino debida a la contaminación de plásticos en los océanos.

Una de estas lineas de trabajo es el desarrollo de tecnologías que recojen los residuos antes de que se hundan en el fondo marino o antes de que la acción del clima, el viento o el sol los descompongan en microplásticos (fragmentos o partículas de plástico extremadamente pequeños que resultan de la eliminación y descomposición de productos de consumo).

A través del uso de la tecnología offshore el país está logrando recolectar plásticos. Así, por ejemplo, la empresa Spilitech ha desarrollado un dispositivo llamado PortBin que está sumergido en el agua y que logra recolectar los desperdicios que se encuentren en la superficie del océano.

Por otro lado, Clean Sea Solutions ha creado una solución llamada Clean Sea Robot, un dron acuático autónomo y eléctrico que barre y almacena los desechos plásticos de la superficie del océano con la ayuda de la visión por computadora y teledetección basada en tecnologías de ultrasonido; cuando su capacidad de almacenaje está completa regresa a la estación de acoplamiento para vaciarse y recargarse para la próxima misión.

Convertir los residuos plásticos en recursos útiles

También es posible dar una nueva vida a los desechos plásticos convirtiéndolos en recursos útiles. Así la empresa Quantafuel ha desarrollado un método que convierte los desperdicios en combustibles de carbono reciclados. Nofir, por su parte, apuesta por un sistema de recolección de residuos de nylon a gran escala que posteriormente son utilizados para fabricar ECONYL®, un hilo de nylon que se puede usar en ropa, alfombras y otros textiles.

Soluciones de reciclaje en ciudades inteligentes

La Comisión Europea ha marcado como objetivo que el 65% de los residuos de envases tendrán que ser reciclados en 2025, y el 70% en 2030. Esta estrategia obliga a que en 2030todos los plásticos puedan reciclarse. El cumplimiento de estos objetivos tendrá un doble impacto ambiental positivo ya que se utilizarán menos recursos para fabricar productos y, además, los desechos se reducirán de forma notable.

Noruega es uno de los países que mas conciencia ha tomado en la protección del medio ambiente, y una muestra de ello es su eficaz sistema de reciclaje, que logra que el 95% de todas las botellas de plástico se reciclen a través de un esquema nacional de depósito de botellas. La clave para lograr este eficiente procedimiento se encuentra en la colaboración tanto de empresas como de ciudadanos.

Bergen lleva años desarrollando una eficaz sistema digitalizado de recogida y tratamiento de residuos, propia de las “Smart City”, que se compone de numerosos buzones colocados en distintas zonas de la ciudad que cuentan con un lector de tarjetas que permite identificar al usuario y contabilizar las veces que utiliza el servicio. El sistema dispone, además, de un entramado de 7.500 metros de tuberías que van a parar a tres puntos centrales donde la basura se gestiona y recicla. El objetivo es que, gracias a técnicas de “big data” e inteligencia artificial, las máquinas puedan aprender a auto-gestionarse.

El pago de impuestos es individualizado y acorde a la basura que cada usuario genera, se trata de una medida muy eficiente con la que se pretende incentivar a los usuarios para que reduzcan la cantidad de residuos que generan y fomentar el interés por el funcionamiento de la economía circular mediante información precisa.

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