La ‘Economía Verde’, esencial para prosperar

Nuestro día a día se ha visto impactado antes las limitaciones impuestas para contener la pandemia. Nos ha ofrecido la posibilidad de darnos cuenta del cambio que se ha operado en las ciudades ante el confinamiento y de repensar qué ciudades queremos.

Necesitamos ciudades más sostenibles, resilientes, seguras y justas que garanticen nuestras fuentes de riqueza principales: la salud, el empleo y la naturaleza. Ciudades para prosperar y no sólo para sobrevivir.

Ciudades donde consumamos menos y donde vivamos más y mejor. Ciudades que se sumen a una transición ecológica que nos convierta en una sociedad sin emisiones, resiliente y que restaure y preserve el patrimonio natural que actúe como motor económico de la restauración tras la pandemia. Urbes donde la edificación, la movilidad, la energía, la alimentación y en general todo el consumo de bienes y servicios estén al servicio de la ciudadanía y del planeta. De esta forma, focalizaremos y priorizaremos la creación de empleo de calidad, de una economía para fortalecer a las ciudades y, en definitiva, a las personas y a las comunidades.

Necesitamos un mayor estímulo, más inversión en proyectos sin emisiones de carbono y más ayuda inmediata para quiénes están detrás de la economía real, en nuestras ciudades (y también en nuestro campo). Los ámbitos principales para transformar las ciudades y que nos dotarán de riqueza y empleos de calidad son:

  • Más allá de la economía circular: el desarrollo de empleos asociados a una economía que limite el uso de materias primas, descarte el hiperconsumismo, la obsolescencia programada y la generación de residuos, fomentando el retorno, la reparación y la reutilización en el ámbito textil y de los residuos
  • Movilidad para vivir mejor: inversiones para mejorar la red de transporte público y la mejora de las comunicaciones que transformen las ciudades. Los ayuntamientos tienen la responsabilidad de garantizar un espacio público seguro y suficiente para la ciudadanía, frenar los atascos y la contaminación derivados del incremento en el uso del automóvil cuando se recupere la actividad. Esto puede hacerse con medidas de muy bajo coste económico.
  • Alimentación local y de calidad: medidas que apoyen el consumo de productos de cercanía y de temporada para reforzar las economías locales y la salud de las personas consumidoras, tales como el desarrollo de un entorno normativo propicio, el fortalecimiento de las organizaciones y plataformas de pequeña producción sostenible, su promoción y acceso a los mercados y el incremento de la inversión para este sector, ya tradicionalmente perjudicado, frente a la agroindustria.
  • Edificación eficiente y sostenible: inversiones que introduzcan los criterios de eficiencia y sostenibilidad en las edificaciones, la solarización de los edificios públicos y la generalización del autoconsumo energético

Si #REinventamos_ las ciudades para hacerlas más sostenibles, sanas y seguras estaremos apostando por una economía verde, social y transformadora que genere salud y bienestar. ¿A qué estamos esperando?

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