Ácaros acuáticos, nuestros ‘guardianes de la salud’

Los investigadores de la Universidad de Harvard, Richard Lewontin y Richard Levins, incluyeron un trabajo publicado en 1996 titulado: “El retorno de las viejas enfermedades y la aparición de nuevas”. En ese ensayo recordaban la presunción de la generación anterior de haber acabado con las enfermedades infecciosas y recomendar a los nuevos estudiantes de Medicina evitar especializarse en este tipo de enfermedades, ya que era un campo en extinción. 

Y como muestra práctica, el departamento de Epidemiología de la Harvard School of Public Health se convirtió en un centro de investigación del cáncer y enfermedades del corazón. Pero estaban equivocados. Y la “cifra de su error” (que diría Borges) tiene el nombre de pandemia de cólera en Indonesia y otros países allá por los años 70, la aparición de la legionela, la fiebre de Lassa, las distintas fiebres hemorrágicas que han asolado el Congo y otros países¸y un sin número de enfermedades que rematamos ahora con la COVID-19. 

Muchos de esos virus y otros que producen enfermedades más tradicionales como la malaria, la fiebre amarilla, el dengue, el virus del Zika, el chikungunya, etc., son transmitidos por la picadura de mosquitos y afines. Sin embargo, estos no son los responsable del SARS-CoV-2 causante de la enfermedad COVID-19. 

Recientemente algunos medios de comunicación se hacían eco de la aparición de Aedes japonicus en la península ibérica, mosquito que se cree puede ser transmisor del virus del Nilo occidental y potencialmente del dengue y el chikungunya. Es un mosquito a sumar a los ya conocidos en nuestra área, como el Aedes aegyptiA. albopictusAnopheles atroparvusCulex pipiens y unos cuantos más.

El investigador Antonio Valdecasas, antes de realizar un muestreo en plena canícula de verano. / Javier Lobón Rovira

Predadores de mosquitos, inocuos para el humano  

Lo que no se menciona y comúnmente se ignora es la existencia de unos eficaces predadores naturales de los mosquitos que son inocuos para el ser humano. Nos referimos a los ácaros acuáticos (Hydrachnidia), el tercer grupo de animales más biodiverso en aguas continentales, después de los coleópteros y los dípteros, y, sin embargo, unos grandes desconocidos. 

Por mencionar una cifra que ayude a hacer una idea de la gran diversidad de ácaros acuáticos, tan solo en la provincia de Madrid hay registradas 104 especies –aunque recientemente se han descubierto tres más–, mientras que otros grupos animales acuáticos, más conocidos, sobre todo por los pescadores, como los plecópteros (vulgarmente conocidas como “gusarapas”) no llegan a las 140 especies en toda la Península. 

A lo largo de su ciclo vital, los ácaros acuáticos pasan por las etapas de larva, ninfa y adulto, como la gran mayoría de insectos. Muchos son ectoparásitos de insectos, mosquitos y otros, durante la fase de larvaria, y predadores activos de adultos. Se sabe que hay un parasitismo más o menos específico de especies de ácaros acuáticos a determinadas especies de mosquitos. Sin embargo, las relaciones tróficas de muchas otras especies permanecen desconocidas para la ciencia. 

Hay otros organismos, quizás más difíciles de estudiar, o simplemente más desconocidos, que guardan claves que podrían ser cruciales para la salud, en un futuro no muy lejano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *