Bután, dónde humanos y tigres coexisten en paz

El pasado mes de junio, los lugareños del pueblo de Semji, en Bután, encontraron muerta una de las vacas que pastaban en las afueras de la comunidad. Las marcas de garras en el cuello del animal y las grandes huellas de patas en el barro apuntaban a un tigre como el culpable del ataque.

Semji, como varias otras aldeas en el distrito central de Trongsa, tiene un problema con los tigres. Desde 2016, los felinos han matado más de 600 reses, incluidas 137 este año.

“Los seres humanos y los tigres han coexistido históricamente en Bután, pero bajo un equilibrio delicado que necesita ser monitoreado de cerca”, dice Tempa.

“Vanishing Treasures busca soluciones para mitigar estos problemas y está implementando varias soluciones piloto sobre el terreno, por ejemplo, para abordar los impactos inmediatos del conflicto humano-vida silvestre mediante la creación de mecanismos de compensación sostenibles para las aldeas afectadas por la depredación del tigre”, dice Matthias Jurek, experto en ecosistemas de montaña del PNUMA.

Bután tiene un estimado de 103 tigres de Bengala repartidos por todo el país, desde llanuras subtropicales hasta bosques templados y praderas alpinas de gran altitud. El país proporciona una conectividad crucial entre las poblaciones de tigres en Nepal y el noreste de la India, lo cual ayuda a mantener una fuerte diversidad genética.

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