La desforestación causa la propagación del Coronavirus

La deforestación de los bosques y selvas de la Tierra, a parte de propiciar la desaparición de especies, repercute negativamente en la salud humana. La destrucción de los ecosistemas, las alteraciones de los ecosistemas podría ser una de las múltiples causas de su aparición.

“En el caso del covid-19, ha influido la pérdida del 30% de la superficie forestal del sudeste asiático en los últimos 40 años. Cuando destruimos masa forestal es para poner en su lugar asentamientos humanos. Y una parte de la fauna salvaje que estaba allí pasa a alojarse en estos ambientes”, explica Jordi Serra-Cobo, biólogo del departamento de Biologia Evolutiva, Ecologia i Ciències Ambientals y del Institut de Recerca de la Biodiversitat (Irbio) de la Universitat de Barcelona (UB). Al desaparecer su hábitat natural, algunas especies encuentran refugio en las construcciones humanas y pasan a estar en contacto con la población. Una de estas especies son los murciélagos.

“La pérdida del 30% de la superficie forestal del sudeste asiático en 40 años ha influido en la aparición del nuevo coronavirus” Jordi Serra-Cobo, Biólogo del Instituto de INvestigación de la Biodiversidad de la Universitat de Barcelona (UB).

murciélago

Estos mamíferos son, precisamente, el origen del contagio de la actual epidemia de coronavirus. El covid-19, al igual que en el SARS del 2002, dio el salto del murciélago al ser humano. “Los murciélagos, de los que existen 1.300 especies, son el grupo de mamíferos que alojan un mayor número de coronavirus. Representan el 20% de todos los mamíferos y son reservorios de virus”, cuenta Serra-Cobo. Además, las “alteraciones ambientales” originan “estrés” en los murciélagos, algo que “parece que provoca más virus en la saliva, orina y heces” de estos animales.

Este experto matiza que si bien los murciélagos son el grupo de mamíferos que tienen más virusen Catalunya es “muy difícil” que transmitan enfermedades. “Todas las especies que comen insectos, como los pájaros y murciélagos, nos hacen un favor, son necesarias. Además, en Occidente, a diferencia de en China, las personas no comemos murciélagos y estos tampoco viven dentro de nuestras casas casa, sino debajo de los tejados”, dice. Por eso el riesgo de contagio de virus por parte de estos mamíferos es bajo aquí.

Un buen ejemplo de cómo las alteraciones de ecosistemas generan infecciones es la actual epidemia de dengue de América Latina. La quema de bosques en la selva del Amazonas para hacer campos de cultivos y poblaciones humanos provoca, además de una pérdida de hábitat, que haya charcas de aguas y, en ellas, muchos mosquitos. Esto aumenta la posibilidad de epidemias transmitidas por estos insectos, como por ejemplo el dengue”, asegura Serra-Cobo. Esta epidemia del dengue sí que está directamente relacionada con los mosquitos y la pérdida de hábitats.

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