El drama humanitario de Beirut a causa de la explosión en plena pandemia

Los efectos de la explosión en el puerto de Beirut vienen a sumarse a los causados por la COVID-19 y la crisis económica que azota al país. Una crisis que ha extendido la pobreza y provocado un incremento de precios, lo que ha agravado las necesidades de la población, incluido el gran número de personas refugiadas que acoge Líbano.
Las necesidades prioritarias iniciales incluyen más personal médico, unidades médicas móviles y medicamentos para afecciones agudas y crónicas, así como equipos de protección personal para los trabajadores sanitarios.
Según fuentes gubernamentales entre 250 000 y 300 000 personas se han quedado sin hogar.

El almacén nacional donde se guardan todas las vacunas y medicamentos para enfermedades agudas y crónicas se ha visto gravemente dañado. Algunos de los suministros ya se trasladaron a otros lugares, sin embargo, tras los efectos de la explosión, el almacén necesita una renovación.

Los servicios de salud mental son una parte crucial de la actual respuesta, no solo entre la población afectada, sino entre los profesionales humanitarios que estén pudiendo sufrir el trauma de la explosión. Debe fortalecerse este componente en todos los centros de atención primaria de salud, especialmente en las áreas afectadas o donde las personas han sido reubicadas.

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