‘La Reunión’, la isla francesa que cerró sus playas por ataques de tiburones

La isla de Amity ha visto verano truncado por los ataques de un tiburón blanco que han obligado a cerrar sus playas. La ficción evoca lo que ocurre desde hace una década en la isla de La Reunión, en el océano Índico, frente a las costas de Madagascar.

Aunque en el mundo se producen más de cien ataques cada año de media, ni Australia, ni Sudáfrica, ni la costa este de EE UU concentran tantos ataques mortales de tiburones como lo hace esta pequeña isla francesa con una gran actividad volcánica.

La “crisis tiburón”, como la denominan en este departamento de ultramar francés, se desencadenó con dos muertes al oeste de la isla en una zona llamada Boucan Canot que conmocionaron a sus habitantes: la de un antiguo campeón francés de bodyboard el 19 de septiembre de 2011, Mathieu Schiller, cuyo cuerpo nunca fue encontrado, y la de un adolescente de 13 años, futura promesa del surf francés.

La respuesta de las autoridades locales en agosto de 2013 fue prohibir el baño y la práctica de deportes acuáticos fuera de las zonas habilitadas. “Es un poco como el confinamiento ahora con la COVID-19 con la que no tenemos respuestas. Pero en esta crisis de los tiburones tampoco tenemos mascarillas ni geles protectores ni test. Solo podemos quedarnos en casa”, comenta a SINC François Taglioni, investigador en la Universidad de La Reunión.

El surf, un deporte que se practica en la isla francesa de hace 50 años y que estaba en pleno desarrollo en ese momento con más de 30.000 practicantes al año, ha sido la actividad más expuesta a los ataques. “El riesgo de tiburones se ha multiplicado por 23 en siete años (de 2011 a 2018) mientras que el número de practicantes se ha dividido entre 10”, cuenta a SINC David Guyomard, investigador en el Centro de Seguridad Tiburón.

La nueva reserva marina es el centro de atención

La reserva natural marina de la isla de La Reunión, clasificada en 2007 y que ocupa una superficie de unas 3.500 hectáreas en las costas oeste de la isla, fue pronto designada por varios sectores como la principal causa del aumento de ataques de tiburón sarda o toro (Carcharias leucas) –confundido frecuentemente con Carcharias taurus–, que puede medir unos 3,4 metros de media y principal especie implicada en los ataques, junto a, en menor medida, el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier).

En un estudio, publicado recientemente, un equipo de científicos franceses y estadounidenses analizó, gracias a telemetría acústica pasiva, la distribución espacial de 36 ejemplares de tiburón sarda dentro y fuera de la zona protegida para demostrar que humanos y escualos podían coincidir en algunas zonas.

Sin embargo, los científicos identificaron ciertas localizaciones específicas de la reserva que podrían solaparse con la presencia humana en algunas épocas del año. “En realidad ha habido más ataques en esta zona porque es donde están los lugares de surf. Hay más surfistas y bañistas”, asevera Taglioni.

Descartada la hipótesis del área marina, ¿por qué hay entonces más ataques de tiburones en esta isla que en cualquier otra parte del mundo? “No tenemos la respuesta. Es muy complicado. Creemos que hay una multitud de factores que entran en juego”, advierte el científico.

¿Por qué está atacando el tiburón?

A raíz de la recrudescencia de los ataques, en 2012 se puso en marcha el programa científico CHARC para entender el comportamiento de los tiburones sarda y tigre, especies implicadas en los ataques a surfistas y bañistas, y cuya ecología no había sido muy estudiada.

Entre las conclusiones destaca que la distribución de usuarios y de tiburones se superponen y que las áreas de riesgo medio a alto de interacción a menudo corresponden con las históricamente implicadas con estas agresiones. Sin embargo, “las localizaciones de los ataques de tiburones no se asocian sistemáticamente a una alta presencia de tiburones”, indican los autores liderados por Anne Lemahieu del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD, por sus siglas en francés), que piden mayores medidas en áreas prioritarias.

En un estudio publicado el año pasado en Marine Policy, el científico francés y su equipo analizaron los factores que podrían explicar los 57 ataques de tiburones que se han producido de 1980 a 2017 en la isla. Entre las variables estudiadas se encuentran la pluviometría, la temperatura, la época del año, la hora del día y la turbiedad del agua, entre otras.

Según un equipo de científicos que analizó las heridas y causas de la muerte de 21 víctimas de los ataques, la gravedad de estas agresiones es mayor por la desmembración de las extremidades, que provoca graves hemorragias.

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