Los biocombustibles auguran beneficio neto de carbono

La Universidad Estatal de Colorado augura importantes beneficios climáticos derivados del uso de tecnologías avanzadas de biocombustibles, una verdadera promesa para reemplazar algunos combustibles fósiles.

Los sistemas de biocombustible y bioenergía son parte integral de los escenarios para desplazar el uso de combustibles fósiles y producir emisiones negativas a través de la captura y almacenamiento de carbono. Pero el beneficio neto de mitigación de gases de efecto invernadero de estos sistemas ha sido controvertido, debido a las preocupaciones sobre las pérdidas de carbono por los cambios en el uso de la tierra y los beneficios de secuestro de los usos alternativos de la tierra.

Se trata de uno de los primeros estudios que analiza los biocombustibles negativos en carbono, tanto actuales como futuros. “Caminos sólidos hacia la mitigación neta de gases de efecto invernadero y las emisiones negativas a través de biocombustibles avanzados”, escriben los autores en un comunicado.

El equipo de investigación utilizó modelos para simular el cultivo de pasto varilla, la producción de biocombustible celulósico y la captura y almacenamiento de carbono, rastreando el ecosistema y los flujos de carbono. Luego, los científicos compararon este modelo con formas alternativas de almacenar carbono en la tierra, incluido el cultivo de bosques o pastizales.

La tecnología de captura y almacenamiento de carbono está siendo utilizada por al menos una instalación en Illinois que procesa maíz como biocombustible convencional para crear etanol, pero estos sistemas aún no están muy extendidos. Como parte del estudio, los investigadores crearon modelos para simular cómo se vería esto en una refinería de biocombustible celulósica.

Hay diferentes formas de realizar esta limpieza, con la idea más simple de cultivar árboles para almacenar más carbono en la tierra. Otras alternativas se describen y analizan en el estudio, incluido el uso de biocombustibles negativos en carbono. Las plantas extraen carbono de la atmósfera para crecer y el carbono se utiliza para construir tejidos vegetales.

Si ese material vegetal se cosecha y se convierte en energía, parte del subproducto de dióxido de carbono resultante se puede capturar y bombear bajo tierra para almacenarlo en pozos de petróleo agotados u otras formaciones geológicas, en lugar de enviarlo de regreso a la atmósfera. Asimismo, los biocombustibles celulósicos son atractivos porque podrían ayudar a reducir el uso de combustibles fósiles en la aviación, el transporte marítimo y el transporte por carretera, todos campos en los que es difícil pasar a la electricidad.

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