El mar será nuestro gran proveedor de alimento para el 2050

Las conclusiones del estudio, publicadas en la revista Nature, calculan que la producción mundial anual de alimentos del mar podría aumentar entre un 36 y un 74 % para el año 2050. O lo que es lo mismo, entre 21 y 44 millones de toneladas adicionales. Todo ello de forma sostenible, sin dañar los ecosistemas y sin contribuir al cambio climático. “Estas cifras se han calculado teniendo en cuenta prácticas sostenibles en la pesca y en la acuicultura, minimizando su impacto ambiental”, explica la investigadora gallega.

“Este hecho puede ayudar a llenar significativamente la brecha entre el aumento previsto de la demanda y la oferta procedente de la tierra, que es muy limitada”, opina Christopher Costello, profesor de Economía Ambiental y de Recursos en la Universidad de California Santa Barbara y autor principal del estudio.

El incremento en la producción no solo se contribuiría a resolver problemas en la demanda, sino que también se mejoraría la seguridad alimentaria y nutricional mundial. “Además de proteínas, los alimentos del mar contienen micronutrientes y ácidos grasos esenciales que son no se encuentra fácilmente en los alimentos de origen terrestre”, apuntan los científicos.

El potencial de la acuicultura

Actualmente, pescado y marisco representa el 17 % de carne comestible. Según afirma el estudio, el 80 % proviene de pesquerías silvestres y su volumen ha permanecido estable en los últimos 30 años, a pesar del aumento de la demanda.

Sin embargo, y más allá de la pesca, este grupo de científicos ven en la acuicultura un gran potencial por explotar. “Es probable que se produzcan aumentos tanto en la pesca como en la cría y el cultivo, pero son más pronunciados en los dos últimos casos”, afirman los investigadores.

Calculan que los alimentos obtenidos mediante la acuicultura podrían alcanzar el 44 % de la carne procedente del mar. “Esto es similar a la tendencia que hubo en tierra firme, donde casi todos proceden ahora de la agricultura y no de la caza”, vaticina Costello.

Cambiar salmones por mejillones

Sobre las piscifactorías, los investigadores sugieren algunas líneas de mejora en el apartado tecnológico. Actualmente, la mayor parte de la producción de acuicultura (75%) requiere el uso de alimentos, como harina o aceite de pescado, que, a su vez, proceden de la pesca. Mediante el uso de “residuos de la elaboración de mariscos, de ingredientes microbianos, insectos, algas y plantas modificadas genéticamente” se podría “catalizar considerablemente la expansión [de cultivos] en algunas regiones”, brinda el artículo publicado en Nature.

Al preguntar a la investigadora cómo se pueden alterar estos hábitos, Ojea cree que la sociedad va en buen camino hacia la sostenibilidad. “Con estudios como este, que pongan sobre la mesa los impactos que produce el consumo de las distintas especies, se puede provocar que la sociedad poco a poco cambie sus preferencias”, considera. “Galicia, por ejemplo, ya tiene una demanda más afín con estas características”, pone como ejemplo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *