Las víctimas del cambio climático, los refugiados climáticos

Los fenómenos meteorológicos extremos, como las fuertes sequías, el aumento del nivel del mar, los incendios forestales, las tormentas o inundaciones, perjudican a la población e impulsan los desplazamientos de las personas en todo el mundo. En Mozambique, Zimbabue y Malaui, cerca de 100.000 personas tuvieron que abandonar su hábitat a raíz del ciclón Idai, mientras que las intensas sequías en Afganistán durante el año 2018 provocaron que unas 220.000 familias vivieran en refugios improvisados. Además, las fuertes inundaciones en Sinaloa paralizaron la vida de la región y durante el último año en España, en Los Alcázares la población sufrió tres inundaciones muy fuertes en solo cinco meses.

“El aumento de los desastres hidrometeorológicos y otros desastres tanto de impacto repentino como de impacto lento llevan a un incremento de los desplazamientos migratorios tanto internacionales como dentro de las fronteras de un país”, afirma Jesús Crespo Cuaresma, jefe del Instituto de Macroeconomía de la Universidad de Viena y uno de los autores de la investigación “Clima, conflictos y migración forzada”.

Un acceso desigual, discriminación en la prestación de la asistencia, reubicación forzosa, violencia sexual y por motivos de género, pérdida de documentación, reclutamiento de niños en las fuerzas combatientes, regreso o reasentamiento peligroso o involuntario, cuestiones relacionadas con la restitución de la propiedad… son solo algunos de los problemas a los que se enfrentan las personas que se desplazan a causa de los desastres”, explica Jesús Marcos Gamero Rus, investigador especializado en el estudio de los impactos del cambio climático en las sociedades y sus estructuras.

El cambio climático es una bomba de relojería que está afectando a la sociedad y no para mejor. “Vamos a tener que enfrentar impactos sociales como son los desplazamientos de la población que van a poner a prueba nuestra capacidad de resiliencia como sociedad”, expresa Gamero Rus.

La vulnerabilidad de las mujeres y los niños

Las mujeres y los niños están especialmente afectados por esta situación. Según la ONU, las mujeres y los niños tienen catorce veces más de probabilidades de morir en una catástrofe natural que los hombres, lo que denota su vulnerabilidad ante estas situaciones.  También, bajo un contexto de escasez, hay informes que evidencian el aumento de la violencia de género, el incremento de los trabajos sin pagar o del matrimonio infantil.

Ausencia de protección

Aunque muchas veces las migraciones relacionadas con desastres naturales y los impactos del cambio climático se producen de forma interna, también hay movimientos transfronterizos. Cuando la población se va fuera de sus países de origen no cuentan con ninguna protección dado que la figura de ‘refugiado climático’ no es reconocida por la legislación internacional. “Si no son reconocidos oficialmente como refugiados, los migrantes por causas de desastres y otros tipos de crisis pertenecen a un grupo desprotegido, lo que los pone en un riesgo particularmente alto de exclusión en el país de destino”, sostiene Cuaresma.

La inacción de los gobiernos’

“No es solamente el cambio climático en sí lo que puede estar provocando desastres sino unas políticas insuficientes y sin mucha cabeza”, explica Felipe. Los gobiernos reconocen que el cambio climático es un reto al que se enfrenta la humanidad, pero están sujetos a unas dinámicas de crecimiento económico, a un sistema y a unas influencias de las grandes corporaciones multinacionales que les está impidiendo desarrollar la acción con la contundencia que sería necesaria. “El cambio climático es un fenómeno derivado de la acción humana, pero sobre todo de la inacción de los gobiernos”, asegura Miguel Pajares, presidente de la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado.

Hasta ahora, para abordar el tema del clima y las migraciones los Estados de diferentes países han puesto en marcha medidas tan importantes como la introducción de la cuestión de las migraciones ambientales en el Acuerdo de París, la aprobación del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, así como del Pacto Mundial para la Migración.

El Acuerdo de París es muy tibio y el cumplimiento de las medidas contra el cambio climático es muy lento. Además, en el caso europeo muchas de las medidas están a caballo y existe una dicotomía sobre la gestión. Es necesario regular la cuestión de los desplazamientos climáticos desde la comunidad internacional y después en el ordenamiento jurídico de cada Estado, profundizando al mismo tiempo en la articulación de marcos legales que permitan una mayor protección de personas desplazadas.

Un esfuerzo conjunto

El cambio climático tendrá una capacidad cada vez mayor de amenazar, socavar, desestabilizar y derribar los sistemas políticos, sociales o económicos de las sociedades. Si hay una lección que aprender de la respuesta mundial al brote de coronavirus, es que los Estados y las instituciones internacionales no están preparados para hacer frente a grandes crisis globales. Después de que la COVID-19 haya ocupado los titulares de todo el mundo, las amenazas y los peligros del cambio climático han pasado a segundo plano. Sin embargo, es necesario reflexionar y aprovechar una situación como, por ejemplo, la pandemia para no incurrir en los mismos errores.

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