La acción climática en el sistema alimentario aportará un 20% de la reducción de emisiones para 2050

Más de 90% de los compromisos nacionales asumidos en el Acuerdo de París no toman en cuenta el sistema alimentario en su totalidad, a pesar de los beneficios potenciales del sector.

Los países pueden mejorar las posibilidades de alcanzar los objetivos climáticos y limitar el calentamiento a 1,5˚C a fines de siglo mediante la adopción de compromisos más específicos para transformar los sistemas alimentarios nacionales, según una nueva publicación lanzada hoy por el WWFel Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), EAT y Climate Focus.

Las dietas y la pérdida y el desperdicio de alimentos son ampliamente ignorados en los planes actuales, pero, al considerarlos, los países pueden mejorar sus contribuciones de mitigación y adaptación de los sistemas alimentarios hasta 25%.

Los sistemas alimentarios -que reúnen todos los elementos y actividades relacionados con la producción, el procesamiento, la distribución, la preparación y el consumo de alimentos- representan hasta 37% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. Si se continúa en la trayectoria actual, el sector agotará por sí solo los presupuestos de emisiones compatibles con la trayectoria de 1,5˚C para todos los sectores.

Aunque 89% de los las NDC mencionan la producción agrícola, los objetivos de reducción de las emisiones de la agricultura se incluyen principalmente en objetivos más amplios sobre el uso de la tierra. Otras acciones en el sistema alimentario, como la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, o el cambio a dietas más sostenibles, son ampliamente ignoradas, a pesar de que presentan la oportunidad de reducir las emisiones hasta en 12,5 Gt de CO2e, lo que equivaldría a retirar 2.700 millones de automóviles de las carreteras.

Las 16 medidas identificadas en el informe incluyen frenar el cambio de uso de la tierra y la conversión de hábitats naturales, lo que podría reducir las emisiones en 4,6 Gt de CO2e por año. Comparativamente, disminuir la pérdida y el desperdicio de alimentos, que representan 8% de todas las emisiones de GEI, podría evitar 4,5 Gt de CO2e por año. Sin embargo, sólo 11 países mencionan actualmente la pérdida de alimentos en sus planes y ninguno considera el desperdicio de comida.

El informe concluye que los países desarrollados tienen menos probabilidades que los países en desarrollo de prever en sus actuales planes climáticos medidas de mitigación específicas para el sector agrícola, aunque en términos absolutos, el número de medidas específicas para reducir las emisiones en el sistema alimentario de los países en desarrollo también es bajo. Hasta agosto de 2020, se han presentado 15 actualizaciones y revisiones de NDC y, aunque algunas incluyen la agricultura, todavía faltan acciones. Los primeros indicios apuntan a que el consumo sostenible de alimentos y la pérdida y el desperdicio seguirán siendo ignorados en el proceso de revisión. Ninguna de las actualizaciones y revisiones presentadas los mencionan en sus contribuciones a la mitigación o en sus políticas y medidas.

Transformar el sistema alimentario no sólo es un requisito previo para lograr la Agenda 2030, sino que es tan importante como la transición energética para cumplir el Acuerdo de París. El paso a una producción regenerativa y que secuestre carbono, y la adopción de dietas saludables, predominantemente basadas en vegetales, asequibles y accesibles, así como la reducción a la mitad del desperdicio y la pérdida de alimentos, son medidas cruciales 

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